9.25.2005

Philein

Al considerar en efecto el carácter de actividad de (el asunto de) la filosofía, debemos notar el sentido en que la filosofía ha adquirido este carácter, y esto significa, por una parte, volvernos hacia el origen de la concepción de la filosofía (la determinación del concepto). Este origen, limitándonos a lo que llamaríamos filosofía cercana, occidental, se ubica en Grecia, donde ocurre que por primera vez se habla de filosofía, allí como filosofiva.
filosofiva se llamará a la actividad del avnhr filovsofo~, del filovsofo~. La palabra deriva de filei (de filevw), y de sofov~ (de sofiva), donde se puede traducir “amor al saber” (w;~ fileiv to sofovn, oJ filosofo~v [quien ama al saber, el filósofo]). Justamente aquí debemos considerar el sentido original que esto tiene: la acción aquí propiamente es filein, el amar, pero ¿qué significa esto?

Heráclito dice: fuvsi~ kruvptesqai filei (fr.10), que la naturaleza ama el ocultarse. Aquí el filein no está en la esfera de lo humano, sino de la fuvsi~; la fuvsi~ es aquí la naturaleza, lo que se presenta, el mundo en su carácter de mundo. La fuvsi~ misma ama el ocultarse, kruptw, que es el ocultarse en el sentido de velarse, un ocultarse mediante. Pero no sólamente ama el ocultarse, sino que se oculta. Se oculta a quien mira; mira hacia la fuvsi~, la anhela, pues en lo que se presenta hay algo oculto; que al mismo tiempo de ser eido~ (una imagen, una forma), es lo oculto, lo que se halla en la profundidad, tras el velo, tras la forma, incluso: lo sofovn, que es lo que la fuvsi~ es más allá de la imagen. En Heráclito, lo propiamente real está ocultándose: pero si ha de decirse (→ logo~), ha de volverse a la presencia, ha de presentarse. Este presentarse se dice en el logo~ como hablar como (oJmologuevein) el Logo~ habla. [ Oujk ejmeu` ajlla; tou lovgou ajkouvsanta~~ oJmologevein sofovn ejsti, e{n pavnta ei|nai (fr.1) ]. El avnhr filovsofo~ ha de saber sobre el todo, y a ello se dirige: la dirección, el sentido del ser (en el sentido de la acción) de este es su filein, que al mismo tiempo es una recolección, una toma de lo sofovn. El ir por y junto a lo sofovn es el filein de esta manera.
Justamente, aquello que es el objeto de este filein es ahora tomado por lo real-tal. De esta manera, el objeto del filein se torna en verdad. Pero entonces sucede que la verdad de lo que se presenta, como des-conocida, se torna objeto de una búsqueda: esta búsqueda, se torna en pregunta. La multivocidad de la respuesta a la pregunta, el múltiple decir sobre lo que se presente, es el fundamental enemigo de esta búsqueda, pues siempre lo que se presenta se presenta como uno: la realidad es una. La tal noción de realidad aquí presentada parece ser el fondo de lo que llamamos el pensar griego, y así, el origen del pensamiento occidental, en la figura de la filosofía cercana, occidental. Si en la “filosofía” arcaica griega se habla de lo uno y lo múltiple, y debate sobre ello, es porque allí se investiga lo que constituye la realidad, entendida como mundo. Pero ¿cuándo, propiamente, se pregunta por la realidad? Cuando se pregunta por qué es lo que es, en primer momento, en lo griego. tiv esti; La pregunta  por lo des-conocido es más propiamente un anhelo; un anhelo de hablar de lo oculto en su verdad; un anhelo de des-ocultamiento. Al descubrirse que no se sabe el qué propiamente, que esto precisamente está oculto, el filein del filósofo se torna en investigación por el qué, que es un qué por la delimitación de lo otro como un algo (en Aristotéles, “un eso”, to;de ti). Lo que se encuentra  (está) tras lo engañoso que se presenta, el signo, es lo que es, propiamente, es lo real: y esto posee un carácter delimitado, determinado: es determinación. (Pero ya en Heráclito parece haber una indicación de esto, que habría que poner en buen contexto: ὁ ἄναξ οτμαντεῖόν στι τὸ ἐν Δελφος,οτε λγει οτε κρπτει λλσημανει. El señor del oráculo que está en Delfos, ni habla ni oculta, sino que indica. El señor del Oráculo de Delfos es Apolo, dios de la forma.)



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